La otra cara de la moneda
Comienzo este blog hablando de un negocio, de un negocio que para muchos está mal visto, que gran parte de la sociedad ( ahora menos) juzga a quien hace uso de ese negocio y a quienes trabajan en el. Hablo del bingo, no estoy aquí para incentivar el uso del mismo ni mucho menos, estoy aquí para contaros la otra cara de la moneda. Claro que no hablo en nombre de todos los centros dónde se puede jugar ni de todas las empresas. Os voy a hablar de lo que he visto como profesional durante todos estos años.
Os voy a decir por adelantado que no estoy a favor ni del juego de forma irresponsable ni de ninguna actividad que pueda resultar en una adicción o un problema para el usuario, ni a corto ni a largo plazo. Por eso en estos centros hay una sola persona controlando quién entra y quien no entra, de que manera entra y claro está, no se les permite a los usuarios estar bajo el efecto de ninguna sustancia, ni de tener un comportamiento compulsivo o irracional, al menos, como os digo, en los centros dónde yo he dirigido al equipo profesional. Porque queremos un entorno ético, limpio y seguro para la población que nos rodea.
Os he puesto en antecedentes brevemente y ahora os cuento la parte que me interesa de verdad, el perfil de persona que nos visita día a día y que es el reflejo de la sociedad de hoy que al final lo simplifico a la soledad, al egoísmo. Hemos perdido ciertos valores como individuos donde el trabajo, los planes del día a día, etcétera son más importantes que el cuidado físico y emocional de nuestros mayores. La mayoría de personas que nos visitan son personas mayores, y esto no es casualidad o que sea un juego solo de ciertas edades. La mayoría de clientes que nos visitan vienen porque se les respeta, porque no vienen solo a jugar, sabemos su historia, lo que les pasa y cuando ellos quieren también sabemos cómo se sienten. Muchos pasan más tiempo con nuestro personal hablando que jugando. La historia siempre es la misma, sus hijos han hecho su vida y van a visitarlos de vez en cuando. Incluso pasan por su puerta a diario y no hacen un stop para saludarlos. Vienen porque sabemos su nombre, porque se juntan con otras personas, se relacionan, pasan la tarde charlando con gente con sus mismas preocupaciones, estar solos en casa, sin una dirección, sin un objetivo a alcanzar y con mucho tiempo por delante, horas que se van acumulando en las habitaciones vacías, hasta que la casa se llena de soledad y no les deja respirar.
Estas personas buscan estar acompañados, simplemente eso. A veces cuesta escuchar siempre las mismas críticas sobre estos establecimientos, pero dentro de ellos no hay ¨vicio¨ que en algunos casos evidentemente lo habrá. al igual que en un bar hay gente socializando y también hay de vez en cuando gente con problemas de alcoholismo. Hay centros de juego que no hacen bien las cosas y hay sitios web que aparte de tener un control nefasto sobre quien hace uso del juego y de qué manera ni siquiera crean puestos de trabajo o tributan en el país donde realizan la explotación de su negocio. Se publicitan sin demasiado control en TV y este tipo de comportamiento daña la imagen de esta actividad.
Se han abierto centros frente a colegios y hasta los propios padres han realizado apuestas para sus hijos. Necesitamos una mejor educación y mayor control sobre estas empresas pero debemos dejar de juzgar a los usuarios que acuden a un bingo porque no sabemos su historia y debemos recordar que no hay que estigmatizar nada y que somos libres de hacer cuanto queramos dentro de los marcos legales y sin provocar daño a los demás. Debemos dejar de ser hipócritas y ser coherentes, ya que, muchos nos quieren decir que ir a un bingo está mal pero a una administración de lotería o un cupón de la ONCE está bien.
Todo lo que decidamos hacer, incluso actividades saludables, debemos realizarlas con cabeza, autocontrol y sin ocasionar problemas a nadie. Respetando a los demás y a nosotros mismos y cuidando de quienes nos cuidaron a nosotros porque con suerte, llegaremos a estar en su lugar y reclamaremos esto mismo.
Hay que tomaselo como lo que es..entretenimiento, una manera de distraerse siempre y cuando se haga con responsabilidad.
ResponderEliminarEfectivamente!! Gracias por comentar!!
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